Quédate en casa y venzamos el covid19

Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte.

Gabriel García Marquez.

Rara vez me suele pasar de quedarme en blanco al escribir los artículos que comparto contigo y los que escribo para algunas revistas. Hoy se me hace difícil, el nudo en la garganta, las lágrimas que raudas salen y la ansiedad que por ratos me produce mi claustrofobia (por esta cuarentena obligada, pero necesaria) me bloquean.

Pero al igual que tú y el resto de la humanidad resistiré, me impondré y juntas venceremos a este intruso virus, que está cambiando nuestras vidas, causándonos dolor, miedo, inestabilidad, pero al mismo tiempo sacando de nosotras fuerza, valor, solidaridad y ese instinto innato que tenemos por aferrarnos a la vida y compartir muy de cerca con los nuestros. Por ahora les pido no salir de casa, organizarse bien y seguir todos los consejos y normas que indican los profesionales de la salud y nuestros gobiernos.

Este escenario global que hoy nos toca vivir por la amenaza de este indeseable virus, no lo hubiese imaginado nunca y desearía fuera una de mis peores pesadillas, pero no es así. Tú, yo y toda la humanidad estamos frente al sigiloso ataque de este corona virus. No sabemos exactamente cómo llego, donde empezó realmente, lo único cierto es que está en todas partes listo para atacar. Gritándonos lo frágil e insignificantes que podemos ser ante este enemigo global. Que no hay clases sociales, edad o lugar que no pueda penetrar. De hecho, este bicho es “democrático”

Un virus que cambio nuestra vida en un cerrar de ojos y de pronto frenó nuestra acelerada vida que en muchos casos iba a la deriva y en piloto automático, para encerrarnos a fuerza en algunos casos y en otros de forma voluntaria, cómo única medida de cerrar el paso a este covid19, que no perdona, no da tregua, solo ataca. Es transversal y rápido, por ello letal para algunas personas vulnerables.

Sin embargo, la otra cara de este virus –si se puede llamarlo así – es que nos está demostrando que, si podemos vivir con más pausa, que podemos aprender y desaprender a vivir de formas distintas. Podemos dejar de correr, de comprar y comprar solo por ese gusto, nos obligó a mirarnos hacia adentro, a compartir más en familia, a retomar los pendientes, a disfrutar de las sobremesas, de las comidas simples, a escuchar con más atención, a decir gracias, a ser más empáticas, solidarias, más tolerantes, más responsables y a lavarnos más y mejor las manos. ¿La pregunta del millón que tanto duraran estos cambios? ¡Deseo que sea para siempre!!

A todo lo indicado y lo mucho que tú vas registrando, debemos rescatar, que en las grandes megalópolis como donde vivo, se respira un aire más limpio, el taladrante sonido de los carros y la gente fue desapareciendo, hasta los robos están de vacaciones. Ahora tengo el privilegio de escuchar el terapéutico sonido del mar, el vuelo de las aves, y veo que las plantas de mi jardín tienen las hojas más limpias. Lamento hasta la médula que el costo sea tan alto, paradojas de la vida. Cómo un virus que nadie lo puede ver, tocar y oler, puede hacer tantos cambios que duelen, que matan, que encierran y que ahogan y al mismo tiempo permite estos cambios y nos está volviendo más humanos.

No me queda la menor duda que estos días grises pasarán, que estás noches lóbregas y estos días largos de encierro, de incertidumbre, muerte, de llanto y miedo llegarán a su fin. Tenemos la ciencia de nuestro lado, la fe, la esperanza y la firme decisión de quedarnos en casa y vivir con esperanza y fe el aquí y ahora.

Cuando pase este dolor, esta angustia y podamos vencer a este virus, volveremos a darnos esos abrazos detenidos en el tiempo, a retomar el cauce de nuestras vidas, de nuestros proyectos, pero esta vez seremos más responsables, menos egoístas, más cuidadosos con nosotras mismas y más amigables con nuestro medio ambiente. Sin duda alguna esta pandemia, marcará nuestras vidas y de hecho la humanidad y el mundo como lo conocimos hasta hace unos días no será el mismo, habrá un antes y después. De hecho, vienen épocas de transformación asimismo de grandes cambios y tú tienes que ser parte de ellos.

Un energético y solidario abrazo, desde mi encierro obligado, pero necesario. Nos vemos pronto.

Lourdes Irene,

Life Coach & Editora

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